Es un placer para mi el silencio de la madrugada. Son estas horas en que la tranquilidad es absoluta. Es el momento más oportuno para escribir o leer. Acostumbro a pensar en mis años jóvenes, en los que creía que el mundo estaba en mis manos. Siempre me acompaña a estas horas mi mejor amiga. Es mi fiel perrita que, medio dormida, está junto a mí respetando el silencio. En ocasiones salgo de mi casa y sigo por un sendero que la luna ilumina. Llego a un bosque cercano. Me agrada el rocío y escuchar el sonido de un riachuelo que pasa junto a mí. Esta madrugada es un poco más fría. Está lloviendo. Escucho el ruido de los truenos que allí, a lo lejos, retumban entre las montañas. También las nubes ocultan las estrellas y la oscuridad es casi absoluta. No me permite como en otras ocasiones caminar hasta mi bosque, al que yo llamo mi bosque encantado. Al no poder salir pongo una de mis músicas preferidas " Sueño de Amor ". En mi estudio la temperatura es agradable, 20 grados, a estas horas no se pueden despreciar. Mi perrita al fin se ha dormido profundamente y sueña no se qué. . . Quisiera entrar en su sueño y conocer su mundo interior. Empieza a llover con fuerza y las gotas del agua golpean los cristales de una ventana cercana. Es como una extraña música, pero me gusta. En ocasiones la ventana se ilumina por la luz cegadora de algún rayo. De pronto, viene a mi mente el recuerdo de un gran amor, y tengo la necesidad de decirle mentalmente lo mucho que la quise y quiero. Estoy seguro que desde la eternidad percibirá mi sentir.
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